Creencias limitantes de la infancia

Creamos nuestra realidad con base en nuestros pensamientos y estos pensamientos determinan nuestras decisiones. Con base en la calidad de estos pensamientos, así será la calidad de nuestras decisiones y, por tanto, la calidad de nuestra vida.

La mayoría de veces, estos pensamientos, están arraigados desde la infancia, y no nos percatamos que son los que nos limitan o sabotean. La mayoría de nuestras creencias son inconscientes y son el resultado de experiencias a lo largo de nuestra vida. 

Para poder trabajar en ellas, primero necesitamos hacerlas conscientes. Por lo tanto, te compartiré algunas de las principales creencias raíz, que te pueden estar limitando.

Creencia #1 Algo está mal en mí

Es una creencia muy habitual, que puede venir desde nuestros ancestros o religiones “algo no está bien en mí”.

Esta creencia nos hace sentir que no somos suficientes, que no podremos lograr el éxito, porque algo está mal en nosotros.

Para saber si esta es una creencia arraigada, pregúntate: ¿te sientes merecedora del éxito en tu vida? Si la respuesta es negativa y no sabes por qué es así, te conviene trabajar esta creencia.

Creencia #2 Tengo que ser leal a mi familia

Esta es una creencia muy potente, ya que tiene que ver con nuestras raíces. Según Maslow, los seres humanos tenemos una necesidad de pertenencia, de tener un grupo, una familia, y crear la lealtad hacia ellos.

Sin embargo, esa lealtad de “la familia es primero”, nos puede estar limitando a experimentar nuevas formas de abundancia. O bien, saboteando nuestro éxito por sentirnos culpables de que la familia o alguien de la familia no lo tiene, e inconscientemente rechazamos oportunidades porque sentimos que le estamos fallando a la familia.

Así que, si has identificado que tienes esta creencia de lealtad a la familia, entonces necesitas trabajar esta segunda creencia. Además, si sanas esta creencia para ti, también la sanarás para todo tu familia y mejorarán las relaciones entre ustedes.

Creencia #3 Tener éxito, conlleva una carga muy grande


“Nuestro miedo más profundo no es que seamos inadecuados. Nuestro miedo más profundo es que somos inmensamente poderosos. Es nuestra luz, y no la oscuridad, lo que más nos asusta. Nos preguntamos: ¿quién soy yo para ser brillante, precioso, talentoso y fabuloso? En realidad, ¿quién eres tú para no serlo?”
Marianne Williamson , frase de Nelson Mandela

El miedo al éxito está más arraigado en muchos de nosotros que el propio miedo al fracaso. Si bien, tener éxito conlleva responsabilidad, también puede significar ayudar a más personas a transformar sus vidas, destinar parte de tus ganancias a las personas más necesitadas compartiendo tu riqueza o ayudar a tu familia a vivir de manera más acomodada, por ejemplo.

Todo depende desde la actitud, o creencia que origine tu pensamiento del éxito.

Si has detectado o crees que tienes miedo al éxito, puedes indagar sobre lo que supuso tu nacimiento en tu familia, si tu nacimiento fue celebrado, si hubo dificultades añadidas o eras considerado un niño difícil o rebelde. Ya que eso puede ser una programación inconsciente de que el éxito supone problemas y dificultades.

Creencia #4 Si me va bien a mi, les irá mal a otros

Esta creencia está muy arraigada en la sociedad debido a la educación que la mayoría hemos recibido.

A muchos de nosotros nos enseñaron que debemos ser humildes, no destacar para no hacer sentir incómodos a los demás y para ello no debíamos brillar.

Mostrar nuestros talentos o éxitos ha sido visto por muchas personas a lo largo de los años como un acto de arrogancia o prepotencia. Y para evitar ser juzgados y por esa necesidad de pertenencia que ya he comentado anteriormente hemos dejado en un segundo plano nuestros talentos y nuestros sueños o éxitos.El éxito, como ya hemos dicho, tiene un precio. Es posible que te juzguen, te señalen, etc. Pero también podemos servir de inspiración a que otros también brillen, compartan sus talentos y cumplan su misión. Porque en realidad hemos venido a brillar.


Si venimos a esta vida a brillar, a convertirnos en una mejor versión de nosotros, a ayudar a los demás con nuestros talentos y a dejar este mundo mejor de lo que nos encontramos, ¿por qué desperdiciar la oportunidad de tener una vida que merezca la pena?

Llegando al final del artículo, si te has dado la oportunidad de reflexionar cuál o cuáles son tus creencias, ¡felicidades! Has dado un gran paso.  Me gustaría que me pudieras compartir tus aprendizajes, para ayudar a más personas a transformar sus vidas.

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